miércoles, 23 de octubre de 2019

Noticia 34

Parkour de exportación

Se trata de Lautaro Chialvo, de 21 años, un referente y promotor de parkour en nuestra ciudad. Esta disciplina propone trasladarse de un punto a otro en un entorno de la manera más sencilla y eficiente posible.
“Llegué a participar en la competencia porque antes de venir a Italia y ver dónde quedarme, vi una publicación en Instagram que decía que la Red Bull se iba a desarrollar en la ciudad de Matera, así que me localicé en una ciudad vecina”, expresó.
Red Bull Art of Motion es una competencia que reúne a los mejores “freerunners” del mundo en recorridos increíbles ubicados en localizaciones épicas por todo el planeta. Este año debutó en la ciudad de Matera, al sur de Italia. “Dieciocho atletas de todo el planeta, 12 hombres y 6 mujeres, lucharon por el título en los techos de la capital europea de la cultura con trucos y elegancia”, detalló Chialvo.
Cabe destacar que el “freeruning” es una disciplina muy similar al parkour, en la cual sus participantes utilizan el entorno urbano y el paisaje rural para realizar movimientos y acrobacias a través de sus estructuras.
Parkour de exportación
El atleta local también indicó: “Decidí ir porque unos amigos italianos, que conocí mediante Instagram, me dijeron que si tenía cierto nivel podía entrar. Y yo me sentí que podía, así que llegué a participar de la competencia”. “Fue una experiencia única porque ahí participan los mejores del mundo y eso te permite ver el nivel que tienen el resto de los corredores  para poder hacer una comparativa y observar qué es lo que te falta para poder llegar. Se lo recomiendo a todos los que hacen parkour porque van a aprender mucho y desarrollar muchas habilidades nuevas”, agregó.

“De cada ronda, en la que competían casi cien personas, quedaban diez nomás, que pasaban a la segunda ronda. De esos diez, se elegían tres, que pasan a las clasificatorias, donde los calificadores determinan quién quedó primero, segundo y tercero; para el resto no hay podio. Mi calificación fue buena, tuve una caída nomás y eso me sacó varios puntos, porque si no hubiera quedado para la segunda ronda”, comentó.
Sobre la escena de parkour en Villa María, subrayó: “La noto muy grande y se está desarrollando muy rápido. Empezamos primero dando talleres en el Centro Cultural Leonardo Favio (dentro del Programa ‘Ser Arte y Parte’”, en donde había entre 45 chicos. Y después se abrió un gimnasio que se llama GimX, en San Juan al 1950 donde entrenan una misma cantidad de chicos, a cargo del profesor Mati Stefani, y para mí va a seguir creciendo”.

martes, 15 de octubre de 2019

Noticia 33

Sorprendentes imágenes de Carlos Sainz como campeón de España de squash en 1979


En la semana en que el mundo de la raqueta vive su luto en España por la muerte de Andrés Gimeno, y también en la semana en que Carlos Sainz ha rozado la victoria en el estelar Rally de Marruecos, 'La Sexta Deportes' aúna las añejas raquetas de madera con un pasado poco conocido del pionero del deporte español.
Carlos Sainz, en partido de squash en 1979.
 En malla corta, con 17 años y una apariencia física calcada a la de su hijo Carlos en la actualidad. Es el documento inédito que muestra el portal de 'YouTube', 'Retroclips', con Carlos Sainz en 1979 como campeón de España de squash. Material que hoy recuperamos desde 'La Sexta Deportes' con motivo de la actualidad que envuelve a esta leyenda del deporte español.

En pleno debate sobre quién es el mejor piloto español de la historia, si Alonso o el propio Sainz, Luis Moya hoy nos abría los ojos en 'Jugones', al decir que "Carlos siempre ha conseguido lo que se ha propuesto", desvelando que "quiso ser campeón de España de squash en 1979, y lo logró".
Un pasado inédito en 'El Matador', antes de ganar sus dos mundiales de rallies o reinar en el Dakar, y antes, sobre todo, de protagonizar 40 años en el deporte de motor. A sus 57 años y visto su excelso nivel en el reciente Rally de Marruecos, seguro que serán algunos más.

lunes, 7 de octubre de 2019

Noticia 32

Buzkashi: el macabro 'deporte' donde la pelota es una cabra decapitada

El buzkashi se considera deporte nacional en Afganistán y otros países de Asia Central. En los últimos años se ha regulado para ser menos sangriento, si es que puede serlo.

Diez jinetes por equipo, todos con látigos que no exclusivamente puede usar solo para azotar a sus caballos, un campo que viene a ser como dos canchas de fútbol y en medio, el cadáver de una cabra decapitada a la que también han amputado dos de sus extremidades. Ese es el paisaje del Buzkashi, un 'deporte' que es considerado disciplina nacional en Afganistán.
Buzkashi: el macabro 'deporte' donde la pelota es una cabra decapitadaEl objetivo de los dos equipos es coger a la cabra muerta y llevarla hasta su zona de puntuación, una especie de círculo al que se llama 'zona de la Justicia'. El Buzkashi y su variante del kokpar se práctica en otros países de Asia Central como Uzbekistan o Kirguistán, y se cree que fue ideado por tribus nómadas remontándose al siglo V.
Se desconoce en concreto su origen, atribuyéndose a pueblos nómadas turcos, tribus divididas de los mongoles que lo trajeron desde oriente, o si fue una invención de los escitas. En cualquier caso, lo llamativo es que apenas haya evolucionado a pesar de su crueldad.

Normas modernas intentan volverlo menos violento

En los últimos años las Federaciones Olímpicas de los países donde se practica han hecho intentos por frenar su violencia. Actualmente hay un árbitro -antes no-, está prohibido pegar intencionalmente a otro jinete -antes tampoco- y se limita algo el uso del látigo no solo con los caballos, sino contra jugadores contrarios -antes iba a latigazo limpio también entre ellos-.
Todo esto convierte esta actividad ecuestre en uno de los considerados deportes más brutales del mundo, donde antaño era habitual que se formaran peleas, pisotazos de caballlos dirigidos por jinetes hacia contrarios que habían caído al suelo, y en resumen, una barra libre de sangre.
Lo curioso es que durante el régimen talibán en el país, el deporte fue prohibido, pero tras su caída el actual régimen considerado más avanzado lo ha vuelto a instaurar. Eso sí, con ya alguna normas como hemos dicho antes, pero se sigue usando como 'pelota' una cabra.
La barbarie del buzkashi eso sí no es un producto exclusivo de Asia Central. Al parecer a los humanos nos ha parecido bien patear animales vivos o muertos en distintas culturas y momentos de la historia. Por ejemplo, en Argentina sigue estando protegido el juego del 'Pato', llámado así porque se jugaba con un ánade vivo también entre jinetes, hasta que a mediados del siglo pasado se reguló que se hiciera ya con una pelota de cuero.

jueves, 3 de octubre de 2019

Noticia 31



El bo-taoshi, el extraño deporte de Japón que parece una guerra de 75 contra 75

El botaoshi, un deporte que es furor en Japón.La guerra nunca es un juego. Pero hay juegos que parecen una guerra. Y uno de ellos es el bo-taoshi (se traduce como "tumbar el poste"), una práctica deportiva japonesa en la que, en un campo de 300 metros de largo, 150 jóvenes divididos en dos equipos se enfrentan entre sí con dos objetivos. Uno de los equipos, el de intentar inclinar un poste. El otro, armado de sus manos, sus piernas y su propio peso, a evitar que lo logren antes de que se cumplan 90 segundos.
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"Es la versión japonesa del popular juego 'capturar la bandera'", describió el periodista Jerome Walcott. "Solo que acá la bandera es un poste, no se agarra la bandera sino que se derriba un palo y, sobre todo, para lograrlo hay que patear y empujar durante un buen tiempo".
El juego se disputa cada año en la temporada del aniversario de la Academia Nacional de Defensa de Japón y se replica en varias academias y colegios alrededor del país. Colegios cuyos estudiantes esperan con ansias molerse a palos durante el tiempo que dura cada "Botaoshi".

¿Cómo se juega?

La primera condición para querer jugarlo es tener ganas de enfrentarse a piñas para evitar que el poste, que está perpendicular al suelo, se incline hasta los 30 grados.
El botaoshi, un deporte que es furor en Japón.De acuerdo a lo publicado por la Academia de Defensa Japonesa, cada equipo debe estar conformado por 75 personas, que se separan en dos grupos, uno de 25 personas y otro de 50. En dos partes del campo se ubican los equipos de 25 integrantes, que se encargaran de defender los postes. Mientras que en la otra esquina el campo se organizan las dos escuadras de 50, quienes serán los encargados del ataque.
Los equipos defensivos tienen las siguientes posiciones: la barrera, que protegen el poste desde abajo, y los desarmadores de bloques, que impiden que se armen figuras que permitan escalar a la barrera. Y finalmente está el ninja: un solitario miembro que está agarrado al poste y es el último recurso para evitar que caiga. Casi todo vale a la hora de pelear por el poste en pie. Lo único que está prohibido para evitar el desplome es morder.

Más accidentes

No hay certezas sobre el origen del juego. Algunos historiadores señalan que hay registros de prácticas similares desde finales del siglo XIX. El historiador deportivo Minoru Matsunami señala que en la Academia de Defensa Japonesa se comenzó a enseñar tras el final de II Guerra Mundial, tal vez como prevención de "los difíciles días que iban a llegar", según le dijo al diario The New York Times.
Lo cierto es que antes de 1973 la victoria se otorgaba si lograban inclinar el poste hasta los 45 grados, que era más fácil. Luego se cambió la regla para que el triunfo fuera por debajo de los 30 grados, lo que le aumentó la intensidad al juego.
Y aunque los cadetes de la Academia Nacional de Defensa practican bo-taoshi como forma de entrenamiento, lo cierto es que en los colegios no todos están preparados para la sesión de patadas, puños y empujones que conlleva.
De hecho, se ha presentado un aumento del 52% en el número de lesionados en los últimos diez años.
"Cada año, si un accidente serio ocurre, nosotros nos sentamos a revisar las reglas", le dijo al diario estadounidense Ryuta Ishikawa, capitán del equipo que venció en el torneo de la Academia de Defensa.
El botaoshi, un deporte que es furor en Japón.